DOCUMENTALES LITERARIOS
GRANDES MAESTROS
GUILLERMO CABRERA INFANTE
GUILLERMO CABRERA INFANTE
(1929-2005), novelista, crítico cinematográfico y guionista cubano, galardonado con el Premio Cervantes en 1997.
Así en la paz como en la guerra (1960) fue su primer volumen de relatos. La novela Tres tristes tigres (1967) le confirmó como uno de los narradores en español más importantes del siglo, obra por la que consiguió el Premio Biblioteca Breve, en pleno auge del boom de la Literatura latinoamericana. La Habana, el habla y el mundo cubano constituyen la obsesión reiterada de Cabrera Infante en esta novela y en toda su obra. Destacan entre sus libros posteriores La Habana para un infante difunto (1979), en gran medida autobiográfica; O (1975) y Exorcismos de esti(l)o (1976), obras de carácter experimental, y Holy Smoke (1985), escrita en inglés. En este libro se relata la historia de una hoja de tabaco desde los primeros fumadores hasta nuestros días. Cabrera Infante es un gran estilista, aficionado a los retruécanos y a los juegos de palabras, capaz de extraer del lenguaje todas sus posibilidades expresivas.
Como guionista y crítico cinematográfico, Guillermo Cabrera Infante realizó la adaptación de la novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, para la película que dirigió John Huston. En 1990 trabajó en la redacción del guión La ciudad perdida, en la que se recrea la vida nocturna de La Habana antes de la llegada de Fidel Castro, en colaboración con el actor Andy García. De su pasión por el cine dan muestras los libros Un oficio del siglo XX (1963); Arcadia todas las noches (1978), un conjunto de ensayos sobre Orson Welles, Alfred Hitchcock, Howard Hawks o Vincente Minnelli; y Cine o sardina (1997). Cabrera Infante también se ocupó de la música y la poesía popular en obras como Formas de la poesía popular (1975), Delito por bailar el chachachá (1995) y Ella cantaba boleros (1996). Vidas para leerlas (1998) es un ensayo sobre las vidas apasionantes y desgarradas de personajes de la cultura vinculados a Cuba, desde el ajedrecista José Raul Capablanca a escritores como Federico García Lorca, Lezama Lima, Virgilio Piñera y Calvert Casey. Su obra más comprometida con la realidad de Cuba es Mea Cuba (1992). En 1999 se publicó El libro de las ciudades, una recopilación de crónicas de viajes, y un año después apareció Puro humo, un texto en parte autobiográfico, en el que también se ocupa de “películas, actores y músicas con humo”.

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