DOCUMENTALES LITERARIOS
GRANDES MAESTROS
JUAN CARLOS ONETTI
JUAN CARLOS ONETTI
Juan Carlos Onetti (1909-1994), novelista uruguayo, galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1963 y el Premio Cervantes en 1980. Además de escribir narrativa, ha contribuido con numerosas e interesantes obras a la crítica literaria.
El tema unificador de toda su obra es la corrupción de la sociedad, sus efectos sobre el individuo y las dificultades para encontrar una respuesta adecuada a ella. Dos grandes escritores, el mexicano Carlos Fuentes y el peruano Mario Vargas Llosa, le consideran el iniciador de la novela contemporánea latinoamericana. En El pozo, el narrador queda efectivamente separado de su ambiente corrupto y predominantemente burocrático por una generalizada incapacidad de comunicación. Tierra de nadie (1941), que obtuvo el segundo premio en el concurso Ricardo Guiraldes, presenta de nuevo el depresivo y pesimista retrato del paisaje urbano. En 1949 se publicó en La Nación el relato La casa en la arena, donde aparece por primera vez Santa María, la ciudad mítica creada por Onetti. La vida breve (1950), considerada por el autor su mejor novela y quizá su libro más famoso, también está ambientada en la imaginaria ciudad de Santa María; en esa obra la respuesta del protagonista a su presente consiste en imaginarse a sí mismo como otra persona. En 1951 apareció Un sueño realizado y otros cuentos, con prólogo de Mario Benedetti y, en 1959, la novela Una tumba sin nombre. En El astillero (1961) Onetti regresa al tema del caos producido en Uruguay por una desmesurada burocracia, y Juntacadáveres (1964) trata de la prostitución y la pérdida de la inocencia. Estas dos últimas obras desarrollan el tema único de Onetti: el del hombre que persigue una ilusión a sabiendas de que lo es y que además es absurda. En 1979 publicó Dejemos hablar al viento, una novela por la que recibió el Premio de la Crítica. Obras posteriores de Onetti son Cuando entonces (1987) o Cuando ya no importe (1993).
A Onetti se le considera el escritor de la angustia, con claras influencias de Dostoievski, Conrad, Faulkner e incluso Roberto Arlt. Su lenguaje es opaco, denso e indirecto. Con estos antecedentes crea un mundo propio con unos personajes que retoma una y otra vez siempre empeñados en proyectos sin sentido.
El tema unificador de toda su obra es la corrupción de la sociedad, sus efectos sobre el individuo y las dificultades para encontrar una respuesta adecuada a ella. Dos grandes escritores, el mexicano Carlos Fuentes y el peruano Mario Vargas Llosa, le consideran el iniciador de la novela contemporánea latinoamericana. En El pozo, el narrador queda efectivamente separado de su ambiente corrupto y predominantemente burocrático por una generalizada incapacidad de comunicación. Tierra de nadie (1941), que obtuvo el segundo premio en el concurso Ricardo Guiraldes, presenta de nuevo el depresivo y pesimista retrato del paisaje urbano. En 1949 se publicó en La Nación el relato La casa en la arena, donde aparece por primera vez Santa María, la ciudad mítica creada por Onetti. La vida breve (1950), considerada por el autor su mejor novela y quizá su libro más famoso, también está ambientada en la imaginaria ciudad de Santa María; en esa obra la respuesta del protagonista a su presente consiste en imaginarse a sí mismo como otra persona. En 1951 apareció Un sueño realizado y otros cuentos, con prólogo de Mario Benedetti y, en 1959, la novela Una tumba sin nombre. En El astillero (1961) Onetti regresa al tema del caos producido en Uruguay por una desmesurada burocracia, y Juntacadáveres (1964) trata de la prostitución y la pérdida de la inocencia. Estas dos últimas obras desarrollan el tema único de Onetti: el del hombre que persigue una ilusión a sabiendas de que lo es y que además es absurda. En 1979 publicó Dejemos hablar al viento, una novela por la que recibió el Premio de la Crítica. Obras posteriores de Onetti son Cuando entonces (1987) o Cuando ya no importe (1993).
A Onetti se le considera el escritor de la angustia, con claras influencias de Dostoievski, Conrad, Faulkner e incluso Roberto Arlt. Su lenguaje es opaco, denso e indirecto. Con estos antecedentes crea un mundo propio con unos personajes que retoma una y otra vez siempre empeñados en proyectos sin sentido.

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